Unas pocas personas no llegan a desarrollar nunca su dentadura (anodencia), otras pierden los dientes en la edad adulta como consecuencia de caries, enfermedades periodontales, traumatismos y otras dolencias de la boca y el rostro. Pero, en cualquiera de los casos, vivir sin dientes supone una complicación importante especialmente en el caso de los mayores de 65 años, de los que el 16,8% son desdentados totales; debido fundamentalmente a las enfermedades periodontales. Entre los menores de 45 años, es la caries la principal culpable de la desaparición de las piezas dentales.

 El edentulismo o pérdida de dientes no es tan solo un problema estético, sino que puede tener serias consecuencias sobre la salud, la calidad de vida y el bienestar psicológico de quienes lo padecen.

 

Efectos fisiológicos 

Al perder piezas dentales, la boca se revoluciona. Los dientes contiguos se mueven y aquellas con las que hacían contacto las pérdidas comienzan a erupcionar buscando a sus contrarias.  La oclusión se ve alterada y surgen nuevos espacios interdentales donde la higiene resulta más difícil y pueden aparecer caries y sarro.

Sin dientes, el labio superior comienza a hundirse, la boca aumenta su anchura, se estrecha la parte inferior de la cara y el mentón sobresale. La sonrisa cambia y el rostro envejece. La masticación se vuelve más dificultosa y ello conlleva cambios en la dieta, hacia alimentos blandos más fáciles de deglutir. Igualmente, la forma de pronunciar y de articular las palabras también se ve afectada.

 

Efectos psicológicos 

Los desdentados totales tienen problemas de autoestima debido a su apariencia. Las complicaciones para masticar o la inseguridad a la hora de llevar sus prótesis removibles, hace que sientan vergüenza a la hora de comer, sonreír o incluso hablar. Por eso, suelen evitar las interacciones sociales y pueden llegar a desarrollar ansiedad y depresión.

 

Soluciones para los desdentados totales

La buena noticia es que existen varias maneras de sustituir los dientes perdidos (puentes, dentaduras postizas…), pero las investigaciones y la experiencia acumulada a lo largo de los años demuestran que la mejor fórmula es el uso de prótesis fijas con implantes.

Los implantes son estéticamente más realistas, al estar integrados la masticación se siente más natural, su mantenimiento es más sencillo, su duración es mucho mayor y no es necesario dañar las piezas adyacentes para su colocación, como en el caso de los puentes.

En Brånemark Lleida formamos parte de la Asociación BQDC, que ha desarrollado un protocolo conjunto para devolver la sonrisa a los desdentados parciales y totales.

Gracias a la automatización de procesos y al uso de tecnología de vanguardia, hemos podido minimizar el tiempo y el importe de este protocolo, de forma que podemos proporcionar un tratamiento adaptado a cada bolsillo. Solo necesitamos 24 horas, tras la exploración y el estudio previo, para colocar la prótesis fija con implantes.

¡Porque nunca es tarde para volver a sonreír!