La llegada del verano no debería afectar en nuestros cuidados dentales diarios. Sin embargo, año tras año comprobamos que a la vuelta de las vacaciones los pacientes han empeorado su higiene dental, lo que conlleva a inflamación en las encías, aumento de calculo, recaída en su problema periodontal, así como algún otro alteración bucodentales que puede aparecer.

Esto suele estar relacionado con el cambio de los hábitos durante estos meses, debido a la relajación de la rutina diaria, los viajes, al mayor número de comidas fuera de casa, o incluso entre horas. Tener en cuenta las principales recomendaciones nos ayudará a llegar al final del período estival con nuestra boca en buenas condiciones.

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Durante el verano puede aumentar el riesgo de que se acumule placa bacteriana y un notable empeoramiento de la salud gingival, al no cepillarnos los dientes con la misma frecuencia del cepillado o también porque no se realiza de la manera habitual. Puede que durante el día no se tenga la posibilidad de cepillarse después de cada comida, pero hay que tener en cuenta que el más importante es el de por la noche, así como el de después del desayuno. Por esto el cepillado antes de ir a dormir debe hacerse de la forma más exhaustiva posible, durante tres minutos y siempre acompañando de limpieza interdental, con cepillos interdentales o seda dental.

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Si además de de este problema con la falta de higiene bucal durante las vacaciones añadimos una ingesta superior de bebidas alcohólicas y/o del consumo del tabaco, junto a los problemas periodontales, es muy probable que aparezca o empeore la halitosis. Para evitar el mal aliento, además de una higiene bucal correcta, es muy importante una ingesta de agua frecuente, para poder mantener el flujo de saliva y la hidratación de la mucosa oral.

  • Hipersensibilidad dental.

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Otro de los problemas frecuentes en estos meses es la aparición o el empeoramiento de la sensibilidad dental. Al llegar el verano aumenta el consumo de alimentos y bebidas frías. Este cambio en los hábitos puede tener repercusiones en nuestra boca, existan o no problemas previos de este tipo. La principal consecuencia es la aparición de esa sensación molesta o incluso dolorosa, intensa y breve, que aparece después de la toma de este tipo de productos; sensación que se conoce profesionalmente con el nombre de hipersensibilidad dentinaria.

La aparición de este problema está relacionado con que muchas comidas y bebidas que consumimos en más cantidad en verano suelen tener un PH ácido. En la mayoría de los casos, cuando consumimos zumos, refrescos, vino, bebidas isotónicas o energéticas, cerveza o incluso el gazpacho, entre otros, se combina con un cepillado incorrecto, se desmineralizan y se desgastan los cuellos de los dientes con lo que la dentina queda totalmente expuesta, y esto es lo que provoca la aparición de sensibilidad dental.

Para disminuir la sensibilidad, las recomendaciones son muy simples: reducir en la medida que sea posible el consumo de bebidas ácidas, sobre todo cuando las tomamos aisladas. Además el cepillado debe hacerse lo antes posible después de su ingesta. Por otro lado si la sensibilidad es muy acentuada sería conveniente, además durante estos meses, recurrir a una pasta de dientes específica para el tratamiento de los dientes sensibles.

Ante cualquier pregunta, no dude en ponerse en contacto con nuestros especialistas, que tratarán su caso de cerca y aconsejarán dependiendo de cada caso.